Por fin se va terminando el curso y vuelvo a tener tiempo de sentarme a ver vuestras recetas y, muy importante, a compartir las mías con todos vosotros.
Tras un mes de ausencia intentaré ponerme al día. Tengo muchas ganas de ver nuevas recetas y desconectar de las mates, la lengua y las demás asignaturas. ¡¡¡Quien me iba a decir que, después de tantos años, volvería otra vez a estudiar matemáticas!!!.
La última receta que publiqué fueron las empanadillas de la cena china que había preparado ya hace tanto tiempo, que ni me acuerdo. Hoy nos toca deleitarnos con unas riquísimas albóndigas en salsa agridulce. No os asustéis por los numerosos ingredientes de la receta, no es nada complicada.
La receta está sacada de un libro de la editorial Susaeta que se llama Cocina Práctica: cocina asiática.
NECESITAMOS:
Para las albóndigas
- 250 gr. de carne de cerdo picada.
- 2 cucharadas soperas de la parte blanca del puerro picada fina.
- 2 yemas de huevo.
- 1/2 cucharita de sal.
- Pimienta.
- 1 cucharada sopera de aceite de sésamo.
- 1 cucharada sopera colmada de fécula de patata (yo pongo maicena) y una cucharada más para rebozar las albóndigas.
Para la salsa
- 1 dl. de vinagre de arroz o de manzana.
- 100 gr. de azúcar.
- 1 cucharita de sal.
- 1 cucharada sopera de salsa de soja.
- 1 cucharada sopera de sake.
- 4 cucharadas soperas de agua.
- 1 cucharita colmada de fécula (maicena).
- 1/2 pimiento verde.
- 1 cebolla pequeña.
- 1 cucharada de aceite.
LO HACEMOS:
Mezclamos los ingredientes de las albóndigas y las damos forma. Las pasamos por la fécula y las freímos en abundante aceite. Sacamos de la sartén y dejamos escurrir en un papel de cocina.
Preparamos la salsa picando el pimiento en trozos medianos y la cebolla en trocitos. Una vez picados los salteamos en un poco de aceite. Incorporamos en la sartén todos los ingredientes de la salsa, mezclamos bien y dejamos al fuego hasta que rompa a hervir. Ligamos la salsa con la fécula desleída con agua.
Colocamos las albóndigas en una fuente y las cubrimos con la salsa.
Podemos acompañar el plato con un arroz blanco.