martes, 23 de febrero de 2010

TOOOOORTITAS

Las tortitas siempre han llamando la atención de mi hijo Rodrigo, no se si es por las series americanas en las que es un plato muy común o simplemente por haberlas tomado en alguna cafetería, pero desde hace unos meses las tortitas se han convertido en la merienda de los jueves de mis hijos.
Para hacer las tortitas sólo hace falta una sartén antiadherente pequeña, una espátula de madera para darles vuelta, un batidor y ganas de cocinar, que acabas teniendo cuando hay dos niños diciendote todo el día "hoy hay toooortitas ¿no?" , y te pones a ello.
No os puedo decir de donde saqué la receta, por que como cada vez que me preguntaban que cuando merendaban tortitas les contestaba que no había tenido tiempo de buscar la receta, un día me encontré en el correo un mensaje de mi hijo que ponía: "TOOOORTITAS, YA NO TIENES EXCUSA" y en él la receta que ahora os propongo.
NECESITAMOS

- Una cucharada sopera de azúcar.

- Una cucharada sopera de aceite de oliva.

- 200gr. de harina.

- 3 cucharadas de postre de levadura.

- 1/2 cucharita de sal.

- Un vaso de leche.

- 2 huevos.

- Sirope de chocolate o fresa, mermelada de cualquier gusto, nata .... para acompañar.

LO HACEMOS
En un bol amplio batimos los huevos y añadimos el azúcar y el aceite. Tamizamos la harina con la sal y la levadura y la incorporamos a los huevos. Mezclamos bien. Añadimos la leche y volvemos a mezclar hasta obtener una pasta líquida pero con cuerpo, es importante que no tenga grumos.
Calentamos una sartén antiadherente, yo la uso de 18 cm, sin aceite ni mantequilla. Cuando la sartén esté caliente ponemos un cazo de los de servir la sopa de la mezcla que hemos preparado en la sartén y esperamos a que le salgan burbujitas; entonces metemos por debajo de la tortita la pala de madera y la damos la vuelta.
A mi me cuesta menos darles la vuelta si meto la pala por enfrente, (la parte de la sartén que queda lejos del cociner@) de tal manera que puedo despegar mejor la tortita que si lo hago justo por la parte que queda junto a mí.
Dejamos que se haga por la otra cara.
La primera tortita suele salir siempre mal, pero las demás son "coser y cantar".
Ya sabeis a partir de hoy para merendar toooortitas.






martes, 16 de febrero de 2010

AJOARRIERO NAVARRO



El bacalao al ajoarriero es uno de los platos navarros por excelencia, se puede comer en restaurantes y en los bares como tapa. Su secreto está en un buen bacalao, un tomate casero cocinado muy despacio y la cazuela de barro, imprescindible. En la mesa tenemos un plato redondo, muy completo y que satisface los paladares más exigentes.
Está más rico reposado, de un día para otro aunque si el hambre aprieta se puede comer en el día.
Para acompañarlo un vino blanco de la tierra con cuerpo, un Castillo de Monjardín, que redondee el plato. En este caso un blanco de año se perdería ante un plato con tanto sabor como el ajoarriero.
El bacalao se puede comprar tanto en trozo como desmigado. Si lo comprais en trozo ponezlo con la piel ya que le da una melosidad al guiso difícil de igualar; si no os gusta el pescado con piel, pues desmigado que también está muy rico.
El pimiento choricero o ñora lo podeis encontrar en cualquier hiper o tienda de especias. Se pone a remojo horas antes de usarlo para que se hidrate. Se puede partir en tiras o abrirlo y sacar su carne que se añade al guiso en lugar del pimentón o junto a éste.
La receta que os voy a presentar es un refrito de las que ofrece Angelita Alfaro en su libro Cocina Navarra.
NECESITAMOS
- 750gr. de bacalao desmigado.
- 1 vaso de los de agua de salsa de tomate casera.
- 6 dientes de ajo.
- 1 pimiento rojo.
- 1 ñora o pimiento choricero.
- 1 cucharita de pimentón.
- 1 cebolla pequeña muy picada.
- 1 huevo.
- 2 patatas medianas.
- 1 taza de aceite de oliva ( yo pongo menos).
- Sal.
LO HACEMOS
Desalamos el bacalao al menos 24 horas antes cambiándolo de agua al menos tres veces. Yo lo suelo meter en la nevera, desala mejor.
Poner la noche anterior la ñora en agua para que se hidrate.
Con antelación podemos hacer el tomate, que yo cocino con la cebolla muy picada y los pimientos rojos partidos en tiras.
Picamos los dientes de ajo muy menudos. Ponemos aceite en la cazuela de barro que cubra el fondo generosamente, lo calentamos y añadimos los ajos. Antes de que estos se doren añadimos el bacalao, que tendremos desalado y escurrido, el tomate, el pimentón y la ñora partida en tiras. Bajamos el fuego y lo dejamos que se haga durante unos quince minutos. Movemos de vez en cuando.
Pelamos las patatas, las picamos en cuadritos y las freimos a fuego suave para que queden cocidas. Cuando estén fritas las pasamos a un papel de cocina para que suelten la grasa sobrante.
Batimos el huevo y cuando hayan pasado los quince minutos lo añadimos al bacalao y los mezclamos con cuidado, dejamos que de un hervor y espese la salsa.
Por último añadimos las patatas y removemos con mucho cuidado para que no se rompan.
Corregimos de sal y dejamos hervir cinco minutos más para que se integren los sabores.
Dejadlo reposar y tendreis un plato de lujo.
¿Os animais?

domingo, 7 de febrero de 2010

ENSALADA DE AGUACATE Y GULAS



Debe de ser por vicio, pero cada vez que reparten folletitos de recetas allí estoy yo, esta mañana me he llevado uno de Carrefour con recetas de bacalao. Luego con todo el cariño los guardo por si acaso. Pues bien, esta receta es de uno de esos recetarios de por si acaso de los que vienen con los paquetes de la gula del norte en Navidad.

Lo hice como entrante de la cena que preparé a mi marido por nuestro último aniversario.
Desde hace unos años decidí que el mejor regalo que le podía hacer en aniversarios o en San Valentín era una cena especial, con algo que le gustara y a la vez le sorprendiera y con esta receta lo conseguí ya que me la ha vuelto a pedir varias veces.

Como podeis ver la presentación del plato es espectacular y su elaboración sencillísima.

Vamos a ello.

NECESITAMOS

- Un aguacate por persona.
- Limón.
- Cilantro
- Un tomate.
- Cebolla.
- Pimiento rojo.
- Un poco de comino.
- Vinagre.
- Tabasco.
- Maíz.
- Si no queremos hacer el guacamole un sobre de preparado de guacamole por cada dos aguacates.
- Gulas.
- Aceite de oliva virgen.
- Pimienta negra recien molida.
- Cebollino para adornar.

LO HACEMOS

Partimos el aguacate a lo ancho y lo vaciamos con cuidado, ya que la parte que consigamos que se mantenga en pie la vamos a rellenar con el guacamole.
Vaciados los aguacates preparamos el guacamole con todos los ingredientes muy picados salvo el tomate y el maíz. A mí me gusta añadirle un chorrito de limón para que no se oscurezca y muy poquito vinagre. El tabasco al gusto de cada uno.
Machacamos los guacates con un tenedor e incorporamos los ingredientes que tenemos picados.
Rellenamos los medios de aguacate con el guacamole y sobre él colocamos un puñado generoso de gulas a las que previamente abremos rociado con un chorrito de aceite de oliva virgen.
Decoramos el plato con los tomates partidos en dados y el maíz, aliñados con un poco de aceite, zumo de limón y pimienta negra.´
¿ OS ATREVEIS.....?

viernes, 29 de enero de 2010

PINCHOS CON QUESO




Esta entrada está dedicada a todos vosotros, a vuestros amigos y a las cenas que preparais para compartir con ellos.
Cuando salimos a tomar un vino me gusta ir a los bares donde te ofrecen un pincho, ya sabeis, de esos que son obsequio de la casa y que en algunos locales ya no son unas tristes aceitunas o unas patatas fritas de bolsa. En casa intento recordar qué llevaban los que más me han gustado para prepararlos cuando tenemos invitados a cenar o para darnos un homenaje Javi y yo.

Otras veces me "inspiro" en los libros de cocina dedicados a pinchos, canapés y aperitivos.

A mí me gusta hacerles pequeños, de bocado, que no te dejes nada y la mezcla de todos los sabores se pueda apreciar a la vez. Además no se a vosotros, pero a mí los pinchos grandes me resultan un poco incómodos, tienes que abrir la boca como un buzón de correos para poderles morder, además siempre se mueven, se te cae algo y al final, como no, te manchas y acabas con la incómoda sensación de que todo el que estaba en el bar se ha dado cuenta de tu torpeza. ¡ Qué le vamos a hacer !


De la gran variedad de pinchos que se pueden hacer me quedo con los de queso en cualquiera de sus tipos. Un trocito de queso siempre es una delicia, pero si lo acompañamos con un poco de mermelada, salmón o pimiento...¿no se os hace la boca agua?.
Empezamos.



PINCHOS DE QUESO


NECESITAMOS


En esta ocasión no voy a indicaros cantidades, ya que éstas dependerán de vuestro apetito o de las personas que vayais a sentar a la mesa. Si os sirve de referencia, yo para cuatro personas, normalmente dos parejas, preparo seis pinchos de cada tipo.

- pan de baguette, a ser posible del día anterior.
- queso blanco de untar, tipo Philadelphia.
- queso azul suave.
- rulo de cabra.
- mermelada de cebolla.
- miel.
- aceitunas negras.
- salmón ahumado.
- nueces.
- pimiento verde.


LO HACEMOS


Para comenzar preparamos el pan. Cortamos la baguette en láminas no muy gruesas, yo las suelo hacer de aproximadamente medio centímetro y lo tostamos en el horno o en el tostador.


Comenzaremos por los pinchos de queso de cabra y mermelada (los de la foto).
En una tostada de las que hicimos ponemos un trozo de queso de cabra. Para la ocasión compré un rulo pequeño y lo partí del mismo grosor del pan. Encima ponemos una cucharadita de mermelada de cebolla. La mermelada suaviza el sabor fuerte del queso dándole un toque dulce muy agradable al paladar.
La mermelada de cebolla la compro en una frutería de la calle Castilla que se llama la Zucca.
Los presentamos en el plato y listos para comer.

Pinchos de salmón ahumado (mis favoritos).
Para hacer estos pinchos necesitamos salmón, queso de untar blanco y miel.
Cojemos un trozo de salmón ahumado que una vez relleno podamos cerrar. En el medio del trozo ponemos una cucharadita de queso y sobre el queso un poco de miel. Hacemos un paquetito con el salmón y lo colocamos encima del pan. La miel suaviza la acidez del queso y el sabor característico del salmón creando un pincho de sabor delicado y duradero.

Los colocamos en el plato donde los vayamos a presentar.

Pinchos de queso azul y nueces.

Son muy fáciles de hacer y se pueden poner en cualquier ocasión.
Pelamos las nueces con cuidado para que no se rompan mucho, untamos generosamente el pan con el queso y después le poneis encima un trozo de nuez.
Ya están, así de fáciles y así de riiiiicos.
Pinchos de queso blanco y pimientos verdes.
En una sartén casi sin aceite asamos un pimiento verde y lo dejamos enfriar.
Mientras el pimiento se enfría untamos el pan con el queso blanco. Cortamos el pimiento en trozos más pequeños que el pan y los colocamos encima del queso.
La primera vez que probé este pincho me sorprendió, a mí no se me hubiese ocurrido nunca unir un pimiento verde con queso; es un estupendo maridaje y si os gustan los pimientos este bocado os agradará mucho.
Los servimos en un plato y a disfrutar.
Fácil , ¿no?.

Aceitunas negras con queso.
La gracia de este pincho se la da la mezcla del queso blanco con el azul, que suaviza su sabor característico al unirse al queso blanco, la aceituna le da color.
Cojemos las aceitunas las partimos a lo largo y las dejamos que pierdan el caldo que les sobra.
Mientras tanto mezclamos los quesos. Si el queso azul os resulta demasiado fuerte al paladar mezclar a partes iguales ambos quesos, si preferis los sabores más recios poned menos queso blanco.
Trabajad los quesos hasta que formen una crema que quedará azulada.
Una vez conseguida esta crema untadla generosamente en el pan y poned una aceituna encima.
Rico, rico.










































sábado, 23 de enero de 2010

TARTA NAVARRA



De Pamplona me traje varias cosas, a saber: dos hijos, siete años de matrimonio (este año serán el doble), mucha pena por dejar un pedazo de mi vida atrás, algún que otro libro de cocina y alguna receta entrañable, no por la receta en sí, si no por quien te la daba.

La tarta navarra pertenece a este grupo. Pili, la madre de una niña de la clase de mi hijo mayor y con quien hice buena amistad me dió la receta de una tarta que he hecho montones de veces y siempre con el mismo cariño.

Es una tarta que se hace con cuajadas. Las mejores cuajadas para hacerla son las de marca Dia que hacen una masa más compacta y en el horno cuaja mejor.

La mantequilla que vamos a usar necesitamos que esté en punto de pomada. Para aquellos que no lo sepais, se llama punto de pomada al que adquiren la mantequilla o la margarina al tenerlas fuera de la nevera y que hace más fácil el trabajar con ellas.

La tarta navarra la hago en un molde desmodable que tengo muy viejo de cuando era cría y empezaba a cocinar. Por lo general siempre se pegan un poco los bordes, pero me da mucha pena tirarlo. Me pasa con todas las cosas que tengo en la cocina y me han hecho buen servicio aunque sepa que ahora lo hay mejor y más rápido, como los moldes de silicona que compré para hacer muffins que son increíblemente buenos.

¿Estais preparados?.

¡ A COCINAR !


TARTA NAVARRA



NECESITAMOS

8 cuajadas, si es posible de marca Dia.

250 gr. de azúcar.

100 gr. de mantequilla a punto de pomada.

100 gr. de harina.

2 huevos.
1 cucharada de canela.

Para adornar:

azúcar glass, chocolate, mermelada, arándanos....



LO HACEMOS

Necesitamos un bol grande en el que podamos usar la batidora.
Precalentamos el horno a 200º.
En el bol batimos los huevos y el azúcar hasta formar una crema. Incorporamos las cuajadas y lo batimos todo. Se puede hacer a mano con un batidor pero queda mejor con el batidor de la batidora, las cuajadas no dejan grumos.

Cuando consigamos una pasta homogénea agregamos la harina poco a poco y la mezclamos con movimientos envolventes. Añadimos una cucharada de la mantequilla a punto de pomada y seguimos mezclando. Por último incorporamos la canela y volvemos a mezclar.

Untamos un molde con mantequilla, vertemos sobre él la pasta y lo horneamos a 200º durante 50 minutos. En mi horno suelen ser unos 15 minutos más.

Pinchamos para comprobar que ha cuajado. Dejamos enfriar y desmoldamos.

La decoración al gusto de cada uno.


ESTÁ RIQUIIIIIISIMA.















jueves, 21 de enero de 2010

EMPANADILLAS ORIENTALES



La primera vez que probamos estas empanadillas fue en un chino de Barañaín (Navarra). A mi marido le gustaron mucho y, como no, comenzó a pensar como podría hacérselas. La respuesta llegó un tiempo después con los libros de cocina que editó el periódico El Mundo, de los que ya os hablé. El número 20 está dedicado a la cocina china y trae entre sus páginas una estupenda receta de empanadillas.
En realidad los chinos llaman a estos bocados dim sum, pastas rellenas cocidas al vapor, salteadas o fritas, que ellos toman como tentempié acompañadas con una vinagreta de salsa de soja. Sus formas y rellenos son variados y ahora en algunos restaurantes chinos de Santander han comenzado a ofrecerlos en sus cartas, como es el caso de La Gran Muralla en la calle Vargas.
Una vez obtenida la receta me puse manos a la obra, los hijos crecieron, probaron el plato y hoy es el día en que los tres me lo piden, de uno en uno, pero sin pausa: "mamá ¿cuando haces empanadillas orientales?" , "hoy había de cena empanadillas orientales ¿no?....", y así muchos días muchas veces al día y al final una no puede negarse, las hace, pero en plan industrial, ya que no se conforman con tres o cuatro si no que al menos tengo que hacer unas setenta para que se queden a gusto.
Por último deciros que la cocina china no aplica la división en platos que hacemos nosotros: primero, segundo y postre, si no que en la mesa se ofrecen todas las viandas y cada cual se sirve a su gusto. Esta peculiaridad oriental supuso una dificultad a la hora de etiquetar el plato; después de mucho pensar y teniendo en cuenta que lo toman como tentempié opté por etiquetarlo como entrante.
Ahora nos ponemos el delantal de uno de los cocineros de un palacio imperial y.....
¡ A COCINAR !


EMPANADILLAS ORIENTALES

NECESITAMOS
Para el relleno:
- 125 gr. de carne de ternera picada.
- 75 gr. de calabacín.
- 50 gr. de cebolleta.
- 10gr. de jengibre ( le da un sabor muy especial que no gusta a todo el mundo. Se puede prescindir de él).
- Una cucharada de aceite de sésamo.
- Dos cucharadas de aceite vegetal (yo uso el de girasol).
- Sal (yo no le pongo).


Para la masa:
- 125ml de agua.
- 250 gr. de harina.


LO HACEMOS

Comenzamos preparando la pasta de las empanadillas.
En un bol ponemos los 125 ml de agua y la mitad de la harina y lo mezclamos hasta conseguir una pasta muy pegajosa que dejamos reposar durante una hora.
Pasada la hora añadimos el resto de la harina y trabajamos la pasta hasta que quede fina y manejable.
Para hacer el relleno picamos finamente el calabacín, la cebolleta y el jengibre (si decidís ponerlo). Mezclamos la carne, el calabacín, la cebolla, el jengibre, los aceites y la sal.
Yo preparo el relleno mientras reposa la pasta y lo guardo en la nevera para que se impregne de los sabores del jengibre y el aceite de sésamo.
Aunque en esta receta imagino que se pueda utilizar el aceite de oliva yo lo hago, por costumbre, con aceite de girasol ya que al cocinar con el wok el aceite de oliva no resiste la temperatura que alcanza éste y se quema, mientras que el de girasol o el de sésamo soportan temperaturas mucho más altas guardando todas sus propiedades
Formamos las empanadillas.
Una vez hecha la pasta tomamos trozos del tamaño de una nuez y con el rodillo la estiramos formando círculos que rellenamos con una cucharadita de la carne que tenemos preparada. Rellena la pasta la cerramos como una empanadilla tradicional o con forma de saco. A mí me gusta más esta última, me parece que les da un aspecto más oriental y son más fáciles de cojer con los palillos.
Yo pongo las empanadillas que voy haciendo en una tabla de madera enharinada previamente para que no se peguen.

Por último, cocemos las empanadillas.

En una cazuela baja y grande ponemos agua suficiente para que cubra las empanadillas y la calentamos. Cuando el agua empiece a hervir, con mucho cuidado metemos las empanadillas de una en una. Enseguida las empanadillas flotarán en el agua, añadimos un vaso de agua fría y esperamos que vuelva a hervir. En este momento con una espumadera y mucho cuidado sacamos las empanadillas del agua las dejamos escurrir (no las pongais en papel de cocina por que se pegarán) y las colocamos en el plato o bandeja donde las vayamos a servir.

En mi casa las acompañamos con salsa de soja.

¡A COMEEEEEER!


























































































viernes, 15 de enero de 2010

PIMIENTOS RELLENOS





Con los pimientos ocurre como con las croquetas, en cada familia existe una receta de la cual estamos orgullosos y va pasando de unas cocineras o cocineros a otros. En mi caso éstos son los pimientos que siempre ha guisado mi madre, salvo por un detalle, ella les pone aceitunas verdes en el relleno y yo jamón serrano muy picado.


Es un plato agradecido y muy celebrado en casa. La última vez que los hice fue el día de Nochebuena, pero no como parte de la cena si no para la comida. Me los pidió mi hija Verónica por su "cumple", ese día hacía nueve añazos. Tengo que decir que, solamente por la satisfacción de ver como se los comía -aderezados con patatas fritas-, mereció la pena pasar la mañana del día anterior rellenando pimientos.

¡A COCINAR!

NECESITAMOS

- Un bote de pimientos del piquillo enteros.

Para el relleno

- 250 gr. de carne picada mixta (de ternera y cerdo, queda más jugoso).

- 1 huevo.

- 3 lonchas de jamón serrano o 6 aceitunas verdes.

- 6-8 cucharadas soperas de tomate frito.

- Media cebolla.

- Aceite.

- Sal.

Para la salsa.

- 2-3 dientes de ajo.

- Un chorrito generoso de vino blanco.

- El caldo del bote de pimientos

- Una cucharada sopera de harina.

- Un vaso y medio de agua, de los de agua

- Aceite.

- Sal.

Para el rebozado.

- Harina.

- Un huevo.

- Aceite.

LO HACEMOS

Primero hacemos el relleno. Picamos media cebolla y la pochamos en una sartén a fuego suave con un chorrito de aceite. Cuando esté transparente incorporamos la carne y cuando ésta comience a dorarse le añadimos el jamón o las aceitunas (al gusto de cada uno) muy picados, le damos un par de vueltas en la sartén y añadimos el huevo. Mezclamos bien el huevo con la carne, el jamón o las aceitunas y añadimos el tomate frito. Volvemos a mezclar todo y dejamos que la carne acabe de hacerse a fuego suave. Corregimos de sal.

Cuando la carne esté templada rellenamos los pimiento con una cucharilla y mucho cuidado para que no se rompan. Debemos dejar un poco menos de un tercio del pimiento sin rellenar para que al rebozarlo podamos cerrarlo bien, no se salga el relleno y nos salte el aceite al freirlos.

Preparamos la salsa. Picamos los dientes de ajo en láminas. En una cazuela baja ponemos aceite y doramos los ajos con cuidado para que no se quemen. Cuando estén dorados añadimos la cucharada de harina y la movemos para que se tueste pero no se queme. Seguido incorporamos el vino blanco, dejamos que pierda el alcohol , y movemos la harina para que no se hagan grumos, después el caldo de los pimientos y volvemos a mover el caldo que estamos haciendo y por último el agua. Removemos bien el caldo y lo salamos un poco, ya que los pimientos, bien por el jamón bien por las aceitunas, tienen suficiente sal. Dejamos el caldo a fuego suave.

Rebozamos los pimientos. En una sartén ponemos aceite suficiente para freir los pimientos y lo calentamos. Mientras, pasamos los pimientos primero por harina y después por huevo batido. En este momento es cuando los sellamos para poderlos freir, los cerramos como si fuesen un sobre, metemos una parte de la boca del pimiento hacia adentro, que apoye sobre el relleno, y a la otra parte de la boca le ponemos un poquito de harina y huevo por dentro y lo cerramos. Pegará bien porque la parte que cierra también tiene harina y huevo y al cerrarlo resbalará un poco.

Freímos los pimientos y los incorporamos al caldo. Tapamos la cazuela dejando un poco abierto para que el guiso respire y la ponemos al fuego unos 20 minutos, moviendo la cazuela de vez en cuando como al pil pil para que los pimientos no se peguen y la salsa ligue.

¡ A COMEEEEEEER!