Zakuski es una palabra rusa que quiere decir entremés, y este fue uno de los platos que probaron Esther y Javier el día que preparé cena rusa.
En una mesa rusa los zakuski son plato obligado ya que no sólo abren el apetito sino que sin ellos no entienden el hecho de comer. Si bien es cierto que los días de labor es bastante difícil preparar estos deliciosos platos, los días de fiesta o cuando hay invitados son los protagonistas de una buena mesa.
Hasta el siglo XIX, los zakuski eran un simple acompañamiento de algo, como un vasito de vodka (pepinillo encurtido), una medicina amarga (un poquito de azúcar) o un plato de carne (el pan).
Con el tiempo y sobre todo con la entrada de platos de otros países, el zakuski se enriqueció habiéndoles fríos y calientes, encurtidos o macerados, en salazón, cocidos, ahumados o secos. Los hay de pescado, sobre todo esturión, salmón y caviar; en gelatina como los pies de cerdo o el aspic de esturión. De carne con jamón, lomo y lengua cocida. Y de huevos rellenos, como el que aparece en la foto.
La receta es del libro Culinaria Rusia de la editorial h.f.ullmann.
NECESITAMOS (para doce zakuski):
- Seis huevos cocidos.
- Tres cucharadas de mayonesa.
- Una cucharada de mostaza (yo pongo un poco más).
- Tres pepinillos encurtidos pequeños muy picados.
- Dos cucharadas de cebolleta muy picada.
- Sal y pimienta.
- Alcaparras, pimiento rojo, un trozo de pepinillo.... para adornar.
LO HACEMOS:
Se parten los huevos y se parten en dos a lo largo. Sacamos la yema con mucho cuidado y la chafamos.
Mezclamos la yema con el resto de los ingredientes y rellenamos los huevos.
Adornamos con las alcaparras o el pimiento.
No os perdáis la sensación que nos ofrece el masticar el pepinillo con la cebolleta, ambos crujen y cuanto menos es peculiar, de sabor sorprendentes.